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Con el pie derecho

ahorroDe acuerdo a una encuesta reciente1 que se hizo a jóvenes de entre 18 y 26 años, entre las razones por las que no ahorran están: el gusto por gastar su dinero, no saber cómo ahorrar y tener deudas que pagar.

En las universidades te proporcionan los conocimientos necesarios para ganar dinero pero no para saber cómo gastarlo e incrementarlo a través de la inversión. De ahí que hay quien sugiere que la educación financiera debería ser una asignatura más en el cuadro de conocimientos básicos de cualquier carrera profesional, sea ésta del ramo de humanidades o económico-administrativa.

A nadie le caería mal llevar un poco de matemáticas financieras para saber lo que significa interés simple e interés compuesto, y cómo incide en su ahorro en el tiempo; o aprender a llenar un cheque, realizar una solicitud de un crédito y saber hasta qué nivel es sano adquirir una deuda, así como conocer todas las alternativas de inversión que existen.

1 Ahorro y futuro: ¿Cómo piensan los estudiantes universitarios?, Amafore, octubre 2012.

Si estás por graduarte o acabas de ingresar al mercado laboral y no cuentas con una educación financiera que te facilite la administración de tus finanzas y la generación de riqueza (bienestar), ¡no esperes más! en México existen diversas alternativas para aprender a manejar tu dinero, empezando por supuesto, por el sitio de la Condusef.

Por lo pronto, aquí te damos algunos tips para que inicies con el pie derecho tu vida productiva y financiera:

1. El presupuesto es la base de tu plan de vida financiero. El dinero es un bien escaso y, por tanto, debe asignarse de manera óptima. Para lograrlo es preciso llevar presupuesto –mensual y anual― en el que contabilices tus ingresos y gastos por orden de importancia: imprescindibles, necesarios y deseables; de esta manera podrás identificar los rubros susceptibles de ser recortados e incluso eliminados.

2. El ahorro es un “desembolso” imprescindible. A menudo se aconseja ahorrar entre un 10% y un 15% de los ingresos mensuales, aunque este porcentaje dependerá de tu situación particular y de tus metas de corto, mediano y largo plazo. No ahorres lo que te sobre, asigna una cantidad fija para este rubro, así llueva, truene o relampaguee.

3. Empieza temprano a ahorrar para tu retiro. Entre más tiempo ahorres para una meta, menos consumo presente debes sacrificar hoy. Es por ello que se insiste mucho en que se inicie desde muy joven –de ser posible, al iniciar la vida laboral― a ahorrar para metas de largo plazo como el retiro. Un dato: si ahorraras $500 mensuales para tu retiro durante 42 años ―vida laboral estimada si se inicia a trabajar desde los 23 años― acumularías 2 millones de pesos. Si elevaras tu ahorro a $1,000 mensuales, acumularías poco más de 4 millones de pesos. En esta tarea tu mejor aliado es el interés compuesto, a través del cual ganas dinero con tus aportaciones pero también con los intereses que genera tu inversión y que se acumulan en tu cuenta cada mes, o de acuerdo al plazo en que tengas invertido tu dinero.educacion

4. Fondo de emergencias. En la vida no hay nada escrito y los imprevistos pueden surgir de un momento a otro. Para que no te tomen desprevenido, y tengas que echar mano de tus inversiones de largo plazo, lo mejor es ponerlo en una alternativa de inversión altamente liquida en la que tu dinero conserve su valor real.

5. Invierte, no te limites a ahorrar. Ahorro no es igual a inversión. El ahorro es aquella cantidad que dejas de gastar hoy para consumir mañana, mientras que la inversión tiene como objetivo incrementar ese dinero a futuro.

6. Conoce todos los instrumentos de ahorro e inversión disponibles. La oferta es amplia y puedes invertir con cantidades muy accesibles en fondos de inversión (en promedio con $10,000), instrumentos de deuda gubernamentales (con el programa Cetesdirecto, desde $100 a través de internet y ahora desde los celulares), afores (desde $100 en las cuentas de ahorro complementaria y de ahorro voluntario), etcétera. Verifica que la tasa de rendimiento que te dé una opción de inversión no sea inferior a la tasa de inflación, así protegerás el valor real del dinero en el tiempo.

7. Invierte de acuerdo a tu perfil y metas. No tomes más riesgo del que puedas “soportar” en aras de ganar lo más que se pueda. En el mundo de las inversiones existen opciones con poco, moderado o alto riesgo de “perder” el capital invertido (perfil de inversionista conservador, moderado y agresivo). En teoría, todas las personas podemos invertir en “todas” las opciones, sólo que unos en menor medida que otros, de acuerdo al perfil de inversionista, y los plazos que nos tracemos para lograr nuestras distintas metas en el tiempo. Por ejemplo, un inversionista con perfil conservador (el de menor tolerancia al riesgo) puede invertir hasta un 20% de su capital en instrumentos de inversión de alto riesgo (como pueden serlo las acciones) en el caso de sus metas con horizontes de inversión de 10 años o más. Para las metas de corto y mediano plazo este porcentaje debe ser menor. Mantén un plan y un propósito para tus inversiones.

8. Diversifica tus inversiones. Opciones de inversión hay muchas, y para lograr mayor certeza en las metas patrimoniales es necesario encontrar la “combinación” ideal, o por lo menos acercarse a ésta. Por ejemplo, en una meta de mediano plazo; es decir, de cinco años, se podrían combinar instrumentos de deuda con la participación en el mercado accionario. La diversificación (no invertir todo el dinero en un sólo instrumento de inversión) es una de las reglas que debe buscar toda inversión pues ayuda a reducir el riesgo de pérdida del capital invertido, al mismo tiempo que mejora la tasa de rentabilidad que podemos obtener en el tiempo.

9. Evalúa el costo-beneficio de todas las decisiones financieras (gasto, ahorro e inversión) que debas tomar. Nunca te conformes con una alternativa. El consumo evalúalo en términos de costo y calidad y las inversiones con respecto a la relación riesgo y beneficio.

chavos10. El crédito es tu mejor aliado patrimonial. Contrata crédito “productivo” o lo que es lo mismo, “que sea un gasto que te genere ingreso”; es decir, contrátalo para adquirir bienes inmuebles, abrir un negocio, etcétera. Ahorra antes de comprar, esto aplica lo mismo para comprar un auto que una casa; entre más enganche aportes en una compra a crédito, menos costo financiero te significará. Ahora bien, en ambos casos –casa y auto― considera la compra de productos ya usados (no más de cuatro años de uso en el caso del coche). Te costarán considerablemente menos; por ejemplo, un auto nuevo pierde el 45% de su valor –en promedio― en los primeros tres años de vida, después la depreciación es más lenta. ¿Cuándo comprar casa? Cuando tengas ingresos estables y un ahorro considerable, la mayoría de la gente compra una casa después de los 30 años.

En cualquier tipo de crédito hay que elegir aquel que te represente el menor costo financiero. Para ello, existe en la red una interesante oferta de simuladores con los que puedes comparar distintas opciones. Desde hace algunos años, las instituciones financieras manejan indicadores como el Costo Anual Total (CAT), un indicador que te ayuda a comparar un crédito en términos de tasa y costos anexos (comisiones), excepto impuestos como el IVA. Es importante comparar manzanas con manzanas. Los créditos que compares, entre distintas instituciones, deben tener las mismas características en lo que se refiere a plazo y moneda, entre otros.

11. Utiliza la tarjeta de crédito como medio de pago. Pagar con tarjeta es una manera de no cargar efectivo, financiarte por un periodo 45 a 50 días y obtener beneficios tales como: seguros de compras, millas, puntos por tus compras, facilidad de hacer compras en línea, etcétera. Pero no gastes más de lo que ganas. Controla tus impulsos de gasto derivados de tu “necesidad” de satisfacer deseos o por vivir de apariencias. Evita coleccionar tarjetas y busca la que cobre la menor tasa de interés y anualidad del mercado. No permitas que tus acreedores controlen tus ingresos e incluso tu vida.

12. Invierte en los seguros que necesites. Recién graduado, soltero y sin compromisos. No necesitas un seguro de vida, pero si insistes en tenerlo para proteger a tus padres, opta por uno dotal o con componente de ahorro, aunque entre estos dos el primero te será más rentable. Si este no es tu caso, los seguros que debes tener son: de contenidos (si vives sólo y rentas); de automóvil, si ya lo tienes; de desempleo, que actualmente no se ofrece en México como un producto individual; de invalidez, cobertura a la que puedes acceder a través de un seguro de vida o de gastos médicos mayores. Comprar los seguros que necesitas elimina el riesgo de pérdida patrimonial pues de otra manera tendrías que “echar mano” de tus ahorros para enfrentar alguna de estas contingencias, y aún más si tampoco cuentas con un fondo para emergencias.ahorro

13. Toma control de tu futuro financiero. No permitas que otros elijan o decidan por ti. No dependas de los consejos de otros (familiares, amigos, asesores), tómalos en cuenta, pero al final toma tu propia decisión. Capacítate en temas financieros. Todos manejamos dinero y todos deberíamos saber cómo hacerlo rendir en nuestras decisiones de consumo y cómo incrementarlo a través de estrategias adecuadas de inversión. La educación financiera es la herramienta para incentivar el desarrollo y bienestar de la economía personal y la de un país.

 

 

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