Mantén la calma, todo tiene solución. Sí se puede salir, pero necesitas orden, disciplina y estrategia. Conduguía Aplica la regla financiera básica: El pago de tus deudas no debe ser mayor al 30% de tus ingresos netos. Elabora un presupuesto: Identifica cuánto dinero recibes mes con mes, es decir, cuáles son tus ingresos totales. Después, clasifica tus gastos: Fijos o indispensables: comida, luz, agua, renta, etc. Variables: entretenimiento, comidas fuera de casa, ropa, postres, etc. Si eres comerciante, trabajas por tu cuenta y no tienes un ingreso fijo, toma como referencia el ingreso más bajo que hayas obtenido en un mes durante el último año. Así harás un cálculo más realista y evitarás comprometerte a pagos que después no puedas cubrir. Identifica el tamaño del problema: revisa tus estados de cuenta. Si tienes más de una tarjeta con pago pendiente, escribe el nombre, el monto total de la deuda, comisiones y la fecha límite de pago. Ordénalas por tasa de interés: destina la mayor cantidad posible al crédito con la tasa más alta, sin dejar de cubrir al menos el pago mínimo de los demás. Así reducirás primero la deuda más cara y pagarás menos intereses en el largo plazo.
Negocia antes de entrar en pánico
Las instituciones financieras pueden ofrecer opciones si te acercas a tiempo, especialmente ante los primeros signos de dificultad para pagar. Las opciones disponibles dependen del perfil del cliente y de cada institución. Infórmate directamente con tu banco y analiza cuál alternativa se ajusta mejor a tu situación.
Plan de pagos fijos
Convierte tu deuda en mensualidades con plazo definido (generalmente de 6 a 60 meses). Así evitas que los intereses sigan creciendo sobre el saldo. Eso sí: si entras a este esquema, evita seguir usando la tarjeta o volverás al mismo problema.
Consolidar tus deudas
Consiste en consolidar todas tus deudas en una sola. Puedes solicitar al banco traspasar el saldo de tus tarjetas de crédito a un solo plástico. Elige el que tenga menor tasa de interés para que tu deuda crezca a un ritmo menor, aunque el plazo total podría extenderse.
Quitas
Es una negociación con el banco para disminuir el monto de tu deuda e incluso eliminar parte de los intereses generados por ésta. La desventaja es que afecta tu historial crediticio para acceder a un nuevo financiamiento. El registro negativo se conserva en el Buró de Crédito hasta 6 años, dependiendo del monto.
Reparadora de crédito
En México no existe una figura legal específica de “reparadora de crédito” como institución financiera regulada. No están supervisadas por la CONDUSEF, la CNBV ni el Banco de México.
Generalmente solicitan que dejes de pagar, firmes un contrato y ahorres en una cuenta administrada por la empresa. Cobran comisión por inscripción y un porcentaje por cada deuda negociada. Cuando reúnen cierta cantidad, intentan negociar una quita con el acreedor y posteriormente cobran su comisión.
Si decides contratar este servicio:
Verifica si la empresa es una entidad financiera registrada en el SIPRES de CONDUSEF (www.condusef.gob.mx).
Si es una empresa comercial que ofrece servicios financieros (como empeño o autofinanciamiento), consulta ante PROFECO.
Huye si te ofrecen: “borrar tu historial del Buró de Crédito” eso no es posible. Ninguna persona o institución puede hacerlo. También evita realizar depósitos en cuentas personales o entregar dinero en efectivo; podría tratarse de un fraude.
Lección aprendida
Pasado el susto, recuerda que el crédito puede ser un gran aliado si lo usas para alcanzar metas importantes, dentro de tu capacidad de pago y con una planeación clara. No es dinero extra, sino un préstamo que deberás pagar con intereses. Paga siempre más del mínimo. Mientras más pequeños sean los pagos que realizas, más tiempo tardarás en liquidar tu adeudo y mayor será el costo final debido a los intereses acumulados.

