En pocas palabras, una tarjeta de crédito es un medio de pago que te permite usar dinero que el banco te presta, con un límite definido, para que compres hoy y pagues después. Suena bien, pero tiene truco: si no pagas todo lo que usaste, te cobran intereses.
Y aquí va el error más común: creer que con pagar el mínimo ya la libraste. Sí, evitas problemas en el momento, pero tu deuda empieza a crecer poco a poco… y a veces ni te das cuenta.
Para no meterte en ese lío, solo ubica bien dos cosas:
•La fecha de corte (cuando se suman tus compras)
•La fecha límite de pago (tu último chance para pagar sin que te cobren de más)
Si no pagas todo, los intereses se calculan diario. O sea, mientras más te tardes, más sube la cuenta.
Tips entre amigos para llevarla bien con tu tarjeta:
•Si puedes, paga todo. Si no, da más del mínimo.
•Antes de comprar, pregúntate: “¿sí lo necesito… y sí lo puedo pagar después?”
•Échale ojo a tu estado de cuenta, no lo dejes en visto.
•No gastes más de lo que realmente puedes pagar.
•Los meses sin intereses ayudan… pero solo si ya los consideraste en tu presupuesto.
Al final, la tarjeta no es el problema. El tema es cómo la usas.

