De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, el 40% de la población que cuenta con uno o hasta dos dependientes económicos cuenta con un nivel de estrés financiero alto. Ser proveedor sin respaldo económico es cargar una mochila que puede volverse demasiado pesada.
Uno de los pilares de la protección financiera es tener un fondo de emergencia, no solo es una herramienta extremadamente útil, sino que es también una red de seguridad para ti y para quienes dependen de ti.
Un fondo de emergencia es un ahorro que te ayuda a estar listo para imprevistos como: pérdida de empleo, gastos médicos, reparaciones urgentes o cualquier situación que desequilibre tu economía y la de tu familia.
En otras palabras: es el escudo que te protege de caer en deudas o sacrificar la estabilidad financiera de la familia. Un papá con salud financiera tiene menos estrés, toma mejores decisiones y educa con el ejemplo.
¿Cuánto deberías tener en tu fondo de emergencia?
La regla general es: entre 3 y 6 meses de tus gastos esenciales (como lo son: vivienda, servicios, educación, transporte, entre otros). No necesitas reunirlo de inmediato, pero sí trazar un plan constante y alcanzable:
Organiza tus gastos de forma sencilla. Muchas veces pensamos: ahorraré lo que me sobre al final del mes, por lo cual, el ahorro pasa a segundo plano.
Empieza por calcular tus gastos mensuales esenciales como: comida, vivienda, servicios, transporte, educación y salud. Una vez que tengas bien definido ese monto, destina una cantidad fija para el ahorro como si fuera otro gasto más del mes, igual de obligatorio que pagar la renta o la luz. Además, este ejercicio te dará la pauta para saber cuánto necesitas tener en tu fondo de emergencia.
Abre una cuenta o apartado exclusivo para tu ahorro. Lo ideal es que sea accesible, pero no tentadora y mejor aún si está generando rendimientos.
Automatiza el ahorro. Programa transferencias automáticas, aunque sean pequeñas. Lo importante es la constancia.
Reduce gastos innecesarios. Identifica fugas de dinero (apps, suscripciones, antojos) y redirige ese recurso a tu fondo.
Revisa y ajusta cada 3-6 meses. Tu situación puede cambiar, revisa tu meta y si es necesario, ajústala.
Involucra a tu familia
Habla con tus hijos y con tu pareja sobre el fondo de emergencia. No como algo de temor al futuro, sino como un acto de amor y responsabilidad.
Construir un fondo de emergencia no es egoísta, es ser consciente del futuro.
