Págate a ti primero

Cuando recibimos dinero, lo primero que suele venir a la mente es pagar deudas, cubrir gastos o hacer compras. Sin embargo, antes de dar ese primer paso, detente un momento y piensa en destinar una parte de tu dinero para -pagarte a ti mismo-. Sí, así como lo lees.

Generalmente creemos que el ahorro consiste en guardar lo que nos sobra al final del mes, pero muchas veces no sobra nada o es muy poco, y ese monto incluso termina considerándose parte del dinero para la siguiente quincena. El método de “págate a ti primero” funciona de manera distinta: te prioriza a ti, a tu yo del futuro y a tus metas financieras.

Establece un porcentaje fijo

Se recomienda destinar al menos el 10% de tus ingresos a tu apartado, aunque la cantidad puede variar entre el 10% y el 20%, dependiendo de tu situación financiera.

Ejemplo:

  • Ingreso mensual: $8,000
  • Si destinas el 10%: $800 directo a tu fondo o inversión
  • Cantidad disponible para el mes: $7,200

Automatiza

Una forma práctica de evitar usar ese dinero es automatizarlo, mediante transferencias programadas a una cuenta de inversión o a otra cuenta separada, idealmente el mismo día que recibes tu pago.

¿Para qué sirve hacerlo?

  • Elimina la tentación: si el dinero no está a la vista, es menos probable que lo gastes.
  • Genera disciplina sin complicarte.
  • Hace crecer tu dinero, especialmente si lo inviertes y lo dejas trabajar con el tiempo.

 

Prioriza tus metas

Tener claro para qué estás ahorrando te ayudará a mantenerte constante. Por ejemplo, puedes destinar este monto a un fondo de emergencia equivalente a entre 3 y 6 meses de tu salario, para enfrentar imprevistos como pérdida de empleo, gastos médicos o reparaciones en el hogar.

Elabora un presupuesto

Recuerda que un presupuesto te permite identificar tus ingresos y gastos, y saber de dónde saldrá ese porcentaje que destinarás al ahorro.

Top