Generalmente creemos que el ahorro consiste en guardar lo que nos sobra al final del mes, pero muchas veces no sobra nada o es muy poco, y ese monto incluso termina considerándose parte del dinero para la siguiente quincena. El método de “págate a ti primero” funciona de manera distinta: te prioriza a ti, a tu yo del futuro y a tus metas financieras.
Establece un porcentaje fijo
Se recomienda destinar al menos el 10% de tus ingresos a tu apartado, aunque la cantidad puede variar entre el 10% y el 20%, dependiendo de tu situación financiera.
Ejemplo:
Automatiza
Una forma práctica de evitar usar ese dinero es automatizarlo, mediante transferencias programadas a una cuenta de inversión o a otra cuenta separada, idealmente el mismo día que recibes tu pago.
¿Para qué sirve hacerlo?
Prioriza tus metas
Tener claro para qué estás ahorrando te ayudará a mantenerte constante. Por ejemplo, puedes destinar este monto a un fondo de emergencia equivalente a entre 3 y 6 meses de tu salario, para enfrentar imprevistos como pérdida de empleo, gastos médicos o reparaciones en el hogar.
Elabora un presupuesto
Recuerda que un presupuesto te permite identificar tus ingresos y gastos, y saber de dónde saldrá ese porcentaje que destinarás al ahorro.

