El Crédito bien usado impulsa tus metas

Solicitar un crédito puede ser útil para cubrir necesidades o alcanzar objetivos, pedir un préstamo implica adquirir una deuda, esto no es malo por sí mismo; el problema surge cuando no se planea bien y no se tiene la capacidad para pagar. Por eso, antes de endeudarte, revisa tus ingresos, tus gastos y asegúrate de que podrás cumplir con los pagos.

En realidad, no existen deudas buenas o malas, o deudas que puedes cubrir y otras que no. Cuando una deuda rebasa tu capacidad de pago, la presión que genera puede ser tan grande que no te deja dormir ni vivir tranquilo. Aparecen la angustia, el estrés y la preocupación constante por cumplir con ese compromiso.

Nos hemos acostumbrado a ver al crédito como algo que tiene una mala reputación. Muchas personas lo perciben como una carga, como el reflejo de una mala administración del dinero o incluso como el origen de múltiples preocupaciones. Sin embargo, el crédito no es el enemigo: todo depende de cómo y para qué lo uses.

Contrata un crédito cuando represente una inversión, es decir, cuando sientas que te aporta más de lo que te quita; como para comprar una casa, financiar tus estudios o los de tus hijos, o iniciar un negocio.

Esto te permitirá que no se convierta en una carga que no puedas llevar, sino en un apoyo que te permite crecer y alcanzar metas, para que al final tengas algo que sea positivo para ti. ¡Solo tienes que aprender a usar el crédito a tu favor!

¿Cómo sacarle el lado positivo a un préstamo?

La clave está en aprender a usarlo de forma responsable.

  1. Antes de contratar un crédito, pedir prestado o comprometer tus ingresos futuros… haz un presupuesto. Esto te va a permitir saber la forma en que gastas, cuánto gastas e identificar cuáles son los gastos que puedes dejar de hacer y cuánto puedes pagar.

Suma todos tus ingresos (sueldo, comisiones, propinas u otros ingresos).

Suma todos tus gastos mensuales (comida, renta, transporte, servicios).

Después vas a restar los gastos a los ingresos y la diferencia te va a permitir conocer tu capacidad de pago.

Si el resultado es cero o negativo, no es recomendable endeudarte.

Si es positivo, puedes considerar un crédito, siempre con responsabilidad.

También analiza qué gastos puedes reducir o eliminar, como golosinas, antojos o compras no esenciales (por supuesto pagar servicios, la renta, transporte y comer no están en ese renglón).

  1. No pidas prestado para salir de una emergencia; mejor ten destinado un ahorro para eso, a menos que puedas cubrirlo en un plazo muy corto (menos de un año), sin pasar apuros.

Sí                                                        No

Casa                                                 Vacaciones

Auto                                                 Pagar la renta

Negocio                                            Despensa

Estudios                                            Ropa

Lavadora                                           Regalos

Refrigerador                                      Antojos

Siempre revisa las condiciones del préstamo antes de contratar: CAT, monto total, condiciones del préstamo, comisiones, plazo y pagos que tienes que hacer.

Tomar estas precauciones te permitirá usar el crédito con inteligencia y evitar problemas a futuro.

Así, pedir un préstamo dejará de ser una preocupación y se convertirá en una herramienta para construir tu bienestar financiero.

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