En realidad, no existen deudas buenas o malas, o deudas que puedes cubrir y otras que no. Cuando una deuda rebasa tu capacidad de pago, la presión que genera puede ser tan grande que no te deja dormir ni vivir tranquilo. Aparecen la angustia, el estrés y la preocupación constante por cumplir con ese compromiso.
Nos hemos acostumbrado a ver al crédito como algo que tiene una mala reputación. Muchas personas lo perciben como una carga, como el reflejo de una mala administración del dinero o incluso como el origen de múltiples preocupaciones. Sin embargo, el crédito no es el enemigo: todo depende de cómo y para qué lo uses.
Contrata un crédito cuando represente una inversión, es decir, cuando sientas que te aporta más de lo que te quita; como para comprar una casa, financiar tus estudios o los de tus hijos, o iniciar un negocio.
Esto te permitirá que no se convierta en una carga que no puedas llevar, sino en un apoyo que te permite crecer y alcanzar metas, para que al final tengas algo que sea positivo para ti. ¡Solo tienes que aprender a usar el crédito a tu favor!
¿Cómo sacarle el lado positivo a un préstamo?
La clave está en aprender a usarlo de forma responsable.
Suma todos tus ingresos (sueldo, comisiones, propinas u otros ingresos).
Suma todos tus gastos mensuales (comida, renta, transporte, servicios).
Después vas a restar los gastos a los ingresos y la diferencia te va a permitir conocer tu capacidad de pago.
Si el resultado es cero o negativo, no es recomendable endeudarte.
Si es positivo, puedes considerar un crédito, siempre con responsabilidad.
También analiza qué gastos puedes reducir o eliminar, como golosinas, antojos o compras no esenciales (por supuesto pagar servicios, la renta, transporte y comer no están en ese renglón).
Sí No
Casa Vacaciones
Auto Pagar la renta
Negocio Despensa
Estudios Ropa
Lavadora Regalos
Refrigerador Antojos
Siempre revisa las condiciones del préstamo antes de contratar: CAT, monto total, condiciones del préstamo, comisiones, plazo y pagos que tienes que hacer.
Tomar estas precauciones te permitirá usar el crédito con inteligencia y evitar problemas a futuro.
Así, pedir un préstamo dejará de ser una preocupación y se convertirá en una herramienta para construir tu bienestar financiero.

