En una boda, este ejercicio es clave para que la emoción del “sí” no se transforme después en preocupaciones financieras. La buena noticia es que sí es posible celebrar sin comprometer los planes a futuro.
Antes de elegir el salón o el vestido, definan en pareja cuánto pueden gastar sin endeudarse. Para lograrlo, tomen en cuenta lo siguiente:
Este método les ayudará a distinguir lo necesario de lo prescindible y a tomar decisiones más conscientes.
1. Lo indispensable
Son los gastos sin los cuales no hay boda.Ejemplos: vestido de la novia, traje del novio, ceremonia civil o religiosa, comida, pastel, renta del lugar para la celebración.
2. Lo deseable
Aportan experiencia, pero su costo puede ajustarse. Ejemplos: música en vivo, decoración, invitaciones costosas, fotografía profesional.
3. El lujo
Son opcionales y los más fáciles de recortar si el presupuesto se ajusta. Ejemplos: mesa de dulces, recuerdos costosos para los invitados, cambios de vestido de la novia, sets para que los invitados e tomen fotografías en el evento, pantallas y efectos especiales, entre otros.
Ojo: si necesitan reducir gastos, empiecen siempre por la tercera categoría
Antes de firmar con cualquier proveedor:
Un contrato claro es una forma de proteger su dinero y su tranquilidad.
Lo ideal es hacerlo entre 12 y 18 meses antes. Esto les permite:
Un crédito no debería ser la primera opción para financiar una boda. Antes de pensar en pedir un préstamo, es importante evaluar si realmente es necesario. A menudo, las decisiones financieras impulsivas se toman por la emoción del momento, pero sus efectos pueden durar mucho más tiempo. Solo podría considerarse si:
Generalmente no es recomendable, ya que los intereses pueden ser elevados. Además, se trata de un evento de un solo día que podrían terminar pagando durante años, mientras más adelante surgen otros objetivos financieros. Pensar en el impacto a largo plazo ayuda a tomar decisiones más equilibradas y a priorizar la tranquilidad financiera futura.
Si aun así deciden recurrir a un crédito, comparen opciones y revisen a las instituciones en el Buró de Entidades Financieras de la CONDUSEF.
Si reciben apoyo para cubrir algunos gastos, consideren que pueden surgir imprevistos y que ese compromiso podría no cumplirse. Por ello, es mejor asignar este apoyo a gastos no indispensables o lujos, y no a lo esencial.
Planear, priorizar y decidir con información es la mejor forma de empezar una nueva etapa.


